Le Palacete es troba en el cor d’aquest emblemàtic barri de Barcelona

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Resumen sobre su origen e historia

Antes de pertenecer a Barcelona, Gracia ya había nacido como pueblo en el cruce de dos vías romanas, una procedente de las Galias (actual Francia) Travessera de Gràcia, y la otra que unía Barcelona con San Cugat pasando por las actuales Paseo de Gràcia y Gran de Gràcia.

Gràcia nació en el centro de la llanura de Barcelona, alredededor del antiguo camino que conducía de Barcelona a Sant Cugat, hoy el Carrer Gran de Gràcia, que se encontraba sobre una rica red hidrográfica de rieras y torrentes. Tras la prohibición en el siglo xiv de crear nuevas iglesias, monasterios u hospitales dentro del recinto amurallado de Barcelona, en la llanura barcelonesa se fueron asentando distintas órdenes religiosas. En este marco, en el año 1626 pauta básica común: una plaza rectangular centralizaba la ordenación de las parcelas delimitadas por calles que respetaban el trazado de montaña a mar descrito por las rieras y torrentes de la zona. Además de la proliferación de las populares plazas de Gràcia, el resultado global, visible ya un siglo más tarde, fue un barrio de estructura irregular pero al mismo tiempo coherente.

Paralelamente a la realización de este plan urbanístico, durante el siglo xix se desarrolló la actividad industrial y menestral de Gràcia. Aunque sin llegar a la intensidad de los municipios vecinos de la llanura, en esta época Gràcia se convirtió también en un importante centro de producción textil gracias a los artesanos que trabajaban con telares manuales y al asentamiento de fábricas de vapor. Con el tiempo, las actividades relacionadas con la tipografía y las cerillas se sumaron a la producción textil y los bajos de las casas fueron ocupados por negocios artesanales de todo tipo. Todo ello fue unido al crecimiento del asociacionismo político y cívico, apoyado por el auge de las publicaciones impresas. Nacieron así agrupaciones de todo tipo como la Cooperativa de Teixidors a Mà (1876), Els Lluïsos (1855), el Centre Moral i Instructiu (1869) o el Orfeó Gracienc (1895), por citar algunas.

Los primeros años de este desarrollo fueron en paralelo a la lucha del barrio por conseguir la autonomía municipal, que logró finalmente en el año 1850. En esos momentos Gràcia tenía más de 13.000 habitantes y ocupaba una extensión superior al perímetro actual del barrio, ya que incluía la zona de la Salut y parte del sector oriental del actual barrio de Sant Gervasi. Las obras públicas y las mejoras en la comunicación e las infraestructuras no se hicieron esperar: iluminación de gas del municipio (1852), parada del tren de Sarrià en la parte oeste de Gràcia (1863), primer tranvía de caballos entre Barcelona y Gràcia (1872), aprobación del proyecto del Mercat de la Llibertat (1888), Mercat de l’Abaceria Central (1892), etc.

La condición de vila duraría 47 años, hasta la agregación de Gràcia a Barcelona en 1897. En esta fecha la vila contaba ya con más de 60.000 habitantes y 5.500 edificaciones y pasó, no sin resistencia, a ser de nuevo un barrio más de Barcelona.

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En la actualidad el barrio de Gracia es dueño de un espíritu bohemio, donde vive un conglomerado de gente de todo el mundo, artistas y familias con una tradición de siglos y es visitado asiduamente por turista del mundo entero.

Los carmelitas descalzos de la Rambla establecieron el Convent de Sant Josep en la actual Plaça de Lesseps, que pasó a conocerse como la Plaça dels Josepets. La iglesia fue dedicada a la Mare de Déu de l’Anunciació Plena de Gràcia y, de esta forma, se dio origen primero al nombre del camí o camino de Gràcia y, posteriormente, al topónimo del barrio. Con el tiempo, los alrededores del convento y de los demás asentamientos monásticos de Gràcia fueron urbanizándose sobre todo en las inmediaciones del camino, que en algunos tramos llegó a tener aspecto de calle.

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Pero fue a lo largo del siglo xix cuando Gràcia vivió su gran desarrollo urbano e industrial, que se vio reflejado en el logro de la autonomía municipal y el nacimiento de un importante activismo social y obrero. El primer paso se dio en el año 1801, cuando Barcelona inició un largo proyecto de desarrollo urbanístico destinado a solucionar el problema de la vivienda obrera de la capital. El lugar escogido para ello fue el barrio de Gràcia, cuyo antiguo territorio fue reorganizado en 83 parcelas con sendos proyectos urbanísticos destinados a la construcción de viviendas.